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viernes, 20 de marzo de 2020

AMOR DE PRIMAVERA






AMOR DE PRIMAVERA

Llena de amor la eterna primavera
de rosas blancas, labios color grana,
luz serena, belleza que engalana
el brillo de tus ojos de enredadera.

Candorosa emoción que el sol prendiera
suave caricia, límpida, lejana,
que refresca el primor de la mañana
con la inocencia de la vez primera.

Intiman a la luz de las farolas
cristalinas miradas, tierno llanto
que envuelve el manantial de clara luna.

Dulce beso, cascada de amapolas
desnuda queda tu alma con su encanto
que arrastra tu candor a la laguna.


Arantxa Murugarren Arenillas (23/02/2020)

viernes, 19 de octubre de 2018

EL JARDÍN DE LOS POETAS (MIRANDA DE ARGA)





" Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero".
Antonio Machado/ Retrato




Me gusta Antonio Machado, me gustan sus poemas, sobre todo éste cuyos primeros versos he escrito. Sus recuerdos, sus reminiscencias al pasado. Me gusta su claridad, su nostalgia, ese huerto donde madura el limonero.

En el pueblo, junto a la casa de mis padres también hay un huerto, muy pequeño, donde maduran los tomates y no hay limoneros.

En mi historia, esa que escribo cada día, existen también instantes de los que me gustaría no acordarme. Sin embargo recuerdo otros muchos agradables a menudo.

Si la infancia de Machado eran recuerdos de un patio de Sevilla y su juventud, veinte años en tierra de Castilla, mis años infantiles y mi adolescencia lo son de las calles de Miranda de Arga, de sus montes, de la placeta que hay frente a nuestra casa. Recuerdos que me vienen a la mente y me devuelven a aquella época.

Cuántas tardes de juegos, de confidencias, de alegrías y también de alguna que otra pena.

Cuántos veranos de días interminables en los que el tiempo parecía no pasar.

Cuánta nostalgia de un ayer que se escapa entre los dedos.

Cuán rápido pasa el tiempo ahora y qué lejos está aquella juventud.

A pesar de todo, no volvería atrás. No anhelo volver a tener veinte años. Me gusta recordar aquella época, revivirla en la mente y sonreír mientras lo hago.

Hace unas semanas fui a Miranda para celebrar el cumpleaños de mi padre. Era domingo, un domingo soleado de septiembre. Creo que leí que era el último día del verano, a lo mejor era el primero de otoño. No me acuerdo bien. En realidad, no tiene importancia.

Aproveché para visitar El Jardín de los Poetas. Había estado una vez allí, había leído algunos de los poemas que habitan ese lugar y había contemplado sus bellas flores.
Ahora también hay uno mío.
Dedicado a Mari Carmen Iradiel.


Grabado por Pedro Pérez, su marido, en madera de nogal, un nogal del padre de Mari Carmen que se había secado.

Pedro se quedó con una tabla de esa madera.

Se convirtió en el marco perfecto para el descanso de unas palabras dictadas que guiaron mi pluma.

Sin su arte y su maravilloso trabajo, el poema no luciría igual.
Sé que le costó trabajo grabarlo.

Quedé con Pedro para agradecerle su trabajo, para ver de primera mano cómo había quedado, puesto que aunque había visto fotos, estaba segura de que no era lo mismo. 

Mientras iba de camino al Jardín iba recordando pasajes de mi juventud y me iba emocionando. Les conté algunas anécdotas a mi marido y a mi hija.


Conocí de su mano la historia del jardín. Era un espacio no cuidado y lleno de maleza. Él y Koldo Laguardia tuvieron la idea de limpiarlo y cubrirlo de flores. 


Pedro, hábil con la madera, talló los gigantes de Miranda en el tronco de tres pinos que habían sido talados.

Más adelante lo llenaron de versos tras observar que había gente que se sentaba allí a descansar tras subir la cuesta. Pensaron que era una buena idea que quien se parara pudiera leer las rimas de poetas de todos los tiempos entre los que se encuentran Becquer, Quevedo, el propio Antonio Machado, Pablo Neruda...




Entre ellos, está el poema de otra mirandesa, Rebeca Elizalde, que dedicó unos bellos versos a sus abuelitos y que también están grabados en una lámina de madera.


Y junto a esos versos están los míos.

Yo los escribí, pero ella me susurró las palabras.

Me dicen que es muy acertado. No podía ser de otra manera, me dejé guiar y mi mente guardó aquello que debía escribir.

Al terminar lo dejé reposar un instante.

Entonces lo leí.

Y me emocioné.

Y estaba segura de  que emocionaría a los demás. Que sabrían captar el mensaje, la esencia de cada verso, de alguna que otra rima.

Sabía que estaría bien custodiado por otros poetas y que daría luz al jardín. Esa luz brillante que Mari Carmen desprendía.

En aquel momento pensé que iba a ser difícil escribir otro poema tan bello.
Aquel domingo, al leerlo de nuevo y después de escuchar las palabras de Pedro, supe que nunca escribiré nada tan especial.




Cada amanecer al abrir la ventana
el viento me trae tu voz
y minúsculas gotas de luz
besan con suavidad
el rocío de la madrugada.

Te imagino más allá de las nubes
mientras riegas las plantas del jardín
acariciando cada pétalo
con la delicadeza de un tacto etéreo
que da pespuntes de alegría en cada rincón.
En primavera se engalanarán las flores
y en otoño al deshojarse las rosas
se esparcirá tu perfume
entre poemas y rimas
que perduran en el tiempo.

Cada anochecer al cerrar la ventana
un reguero de estrellas
ilumina el camino de mis sueños
donde tus ojos me miran
y yo vuelvo a estar contigo.


Arantxa Murugarren Arenillas 
El Jardín de los Poetas (Miranda de Arga)





domingo, 1 de octubre de 2017

VERSOS POR LOS REFUGIADOS. ACOGIDA SI, GUERRA NO.

El pasado viernes, 29 de septiembre, Pamplona se sumó a la iniciativa estatal: ACOGIDA SI, GUERRA NO con un recital poético-musical en favor de las personas refugiadas.


El recital se celebró en el Parlamento de Navarra y lo organizó Mikel Sanz Tirapu.  

Acogió a poetas, artistas, a todo el que quiso expresarse, elevar la voz, dejar constancia de que una realidad que encoge el alma de algunos y que es indiferente a otros.

Las puertas y el micrófono estaban abiertos. Todo el que quisiera  invitado a participar, a poner voz a la injusticia, a través de los versos, de la música, de los sentimientos, de la cercanía.

“Se ha acogido solo al 14% de los refugiados a los que se comprometió España”.

Con estas palabras, dirigidas por la presidenta del Parlamento de Navarra, Ainhoa Aznárez, comenzó el evento. A continuación leyó un poema de Juan Andrés Pastor, poeta de Estella que no pudo acudir.

A partir de aquí todo fue distinto, se respiraba diferente, por momentos costaba respirar.

Emoción a flor de piel.

Estilos que diferían mucho entre sí.

Cada uno con su visión, con sus palabras. Todas confluían en un fin común. Partes de un sentimiento que conformaban un Todo cuya presencia nos llenó a cada uno de los que estábamos allí. También a los que no estaban.

Hubo poetas que no pudieron asistir, pero nos dejaron sus letras que fueron leídas por otros compañeros.

Todos estaban presentes.

Era imposible no emocionarse, estar ajeno a lo que sucede. El eco lo envolvía todo, nos convertía en uno.

Nos unía.

Nos unió.

Fuimos partícipes de una iniciativa bonita, profunda, de una realidad a la que muchas veces volvemos la cabeza, que nos cuesta mirar de frente.

Fuimos partícipes de una tarde difícil de olvidar, de unos momentos que nos erizaron la piel, que nos arrancó una lágrima.

Improvisación, instantes grabados en la retina, en el corazón.

Poetas, actores de teatro, músicos.

Palabras sobrecogedoras.

Oídos atentos que escuchaban, que absorbían cada letra, cada verso, cada nota musical.
Nada estaba ensayado. Nacía de dentro, de las ganas de expresarse, de la necesidad de contar, de recitar, de decir, de hablar.

De soñar que se puede cambiar el mundo, quizá solo un poquito, tal vez tan solo por un rato.

Mikel Sanz dijo casi al término del recital:

“La poesía puede cambiar mundos particulares y eso es cambiar el mundo”.


Una palabra final:

E  S  P  E  R  A  N  Z  A


Un aplauso que llenó la sala.
Silencio.
Un recuerdo difícil de olvidar.





Os dejo el poema que recité yo.
No supe qué título ponerle cuando lo escribí.


Tenían sueños, ilusiones
tenían una vida, una casa.

Todo quedó
en futuro ahogado,
en un presente de miedo.
Se marcharon con los ojos vacíos
de tanto horror.

Atrás un destino cercenado
Adelante un camino incierto.

Calles cortadas
alambradas que duelen
promesas de palabras vanas.
un refugio inexistente.


Tenían que ser uno más
y, sin embargo
siguen buscando donde refugiarse
de un dolor que no termina.

Miradas de esperanza
que nuestros ojos reflejan
mirando sin mirar nada.
                                     
Arantxa Murugarren (29/09/2017)


lunes, 11 de septiembre de 2017

OTRO DÍA QUE SE VA.




Otro día que se va,
otra noche que envuelve la vida.

Camino por el filo de unos sueños
que se antojan inalcanzables,
deambulo por la orilla de una realidad
donde me ahogo en excusas.
Me acompaña un desasosiego
que me abruma,
me alejo con pasos errantes,
con lamentos de culpa,
y acabo en el mismo sitio.
Quizá es momento
de adentrarse en la oscuridad,
de ver la claridad de unas intenciones
que se encuentran en mi mano.
Tal vez hay que dejar
de decir quizás
y comenzar a intentarlo.

Otro día que se va,
otra noche que asoma la luna.

Arantxa Murugarren (10/09/2017)

jueves, 27 de julio de 2017

VUELA SIN ALAS




Vuela sin alas
Déjate llevar por esos sueños
que acarician tu madrugada,
por esa realidad que descubres
en una mirada,
en una sonrisa ausente.

Atrévete a pensar en un futuro
que quizá en llegar no tarde,
o tal vez esté lejano,
ese que forma parte de esos instantes
que a menudo ocultas.

Recorre esos sentimientos
que hacen equilibrios
sobre el filo de unas emociones
que a ti no te pertenecen.

Derriba ese muro que aísla tu alma,
que te aleja sin remedio
del mundo que te rodea.

Despierta sonriente cada día
y camina con paso firme.

Sé libre, siempre libre.


(Arantxa Murugarren. 27/07/2017)

sábado, 15 de julio de 2017

SUBIÓ AL DESVÁN.






SUBIÓ AL DESVÁN




Subió al desván,

acarició con sus manos

la distancia.


Recorrió con sus dedos

el silencio.


Al compás del tiempo

bailó.


Y al compás de la memoria,

lloró

hasta que llegó el alba.



(Arantxa Murugarren. 26/06/2017)


Micropoema participante en el Concurso "Limpiando el Desván" organizado por El muro del Escritor obteniendo una Mención Especial por parte del jurado del certamen. 








COMO CADA NOCHE


Como cada noche, se asomó a la ventana. Miró al cielo y sintió que la luna le observaba entre las estrellas.

A través de las nubes que ocultaban su brillo.

Imaginó un espacio entre el cielo y la tierra donde hallar la respuesta a esas preguntas que se quedaron en el limbo de los sentimientos.


El nombre de una ausencia que seguía presente en su vida. El viento le devolvió el eco de sus palabras.


Y como cada noche, cerró la ventana y se fue a dormir.

Arantxa Murugarren (26/06/2017)
                                                         
Microrrelato participante en el Concurso: Limpiando el Desván, organizado por El Muro Del Escritor. Es uno de los finalistas elegidos que formará parte de un libro editado en papel.






lunes, 26 de junio de 2017

SOÑARÉ








Soñaré con los versos
que me dejan tu madrugada
escondida tras las sombras
Que acechan sin nombre.

Soñaré con la mirada ausente
de una luna opaca
en marcha tras los zapatos
que dejan en el asfalto su huella.

Despertaré al amanecer,
al alba de un nuevo día
bañado por lágrimas de sol.

                      Y  

         S   O   Ñ   A   R   É:

con un mundo nuevo
que la realidad no alcanza.

                                                           

Arantxa Murugarren
                                                                    26/06/2017


sábado, 24 de junio de 2017

UNA LUCHA POÉTICA. PRESENTACIÓN DEL POEMARIO: PRESUNCIÓN DE CONCIENCIA DE IBON ZUBIELA.

PRESUNCIÓN DE CONCIENCIA.

AUTOR: IBON ZUBIELA MARTÍN.

Supongo que toda escritura rigurosa y exigente es una especie de viaje de redención al interior de uno mismo. Es una prueba de resistencia, aunque la poesía no de respuestas y plantee nuevos interrogantes.

Lean.

Lector y poeta alimentan la hoguera en la que arder.

Ardamos juntos.
                                               (Del prólogo. Enrique Cabezón)




En verano, me gusta levantarme temprano y mirar por la ventana. Disfrutar de la claridad del día recién estrenado y escuchar el suave trinar de los pájaros al despertar.

Hace apenas unos días que nos dejó la primavera, sin embargo, el calor sofocante del verano nos ha visitado antes este año.

Hoy ha amanecido nublado. Se agradecen esas nubes y ese frescor de la mañana. Mientras estoy divagando acerca del tiempo acuden a mi mente los recuerdos de otra tarde en El Bosquecillo, nuestro emblemático lugar poético, nuestro punto de encuentro muchas tardes de viernes. El pasado viernes, 19 de junio tuvo lugar el último evento de la temporada. Y allí nos dimos cita una vez más, con ilusión y ganas de encontrarnos a pesar de vernos a menudo. Con ganas de poesía, de risas, de emociones.

Con ganas de compartir y departir con los amigos.

Ibon Zubiela vino desde Bilbao a poner el broche de oro a la temporada con su poemario: Presunción de Conciencia. Fue una tarde maravillosa, cargada sentimiento, tal vez como lo son todas o quizás como no lo son ninguna, porque cada tarde es diferente.

Nuestras veladas en “El Bosquecillo” tienen algo que las hace mágicas. Tienen esa capacidad de transportarnos al lado poético de las cosas. Hacen que nuestra realidad sea más pura, que nos parezca otra aunque no lo sea, aunque los versos nos transmitan esa dureza que nos rodea.

En esta ocasión la introducción la llevó a cabo Mikel Sanz Tirapu, maestro de ceremonias que nos presentó al autor. Mikel dijo en la presentación que “escribir en sí mismo es un acto revolucionario”. También apuntó que la poesía era intangible, inmaterial, algo que lanzaban los poetas sin esperar nada a cambio.

Escuchábamos captando cada detalle.
Dejándonos llevar por aquello que relataba y sintiendo lo que él sentía al hablar:
Pasión por la poesía.

Nos habló de Ibon y de su libro, del que dijo que era “un libro revolucionario que buscaba un intento por cambiar el mundo”.

Escribir poemas no va a cambiar el mundo, dijo, “pero puede cambiar la manera de pensar de las personas. El mundo lo podemos cambiar quienes leemos un poema, un libro, quienes escuchamos una canción.

Yo asentía mientras escuchaba. Me fijé en que no era la única.

Y siguió hablando de Ibon, de esa necesidad del poeta por contarnos la injusticia para hacernos partícipes y que tomemos parte a favor de la esperanza. Su poesía entronca con la tradición de la Poesía Social. Para este autor, la poesía es un arma cargada de presente, donde el futuro es la meta, mientras que el hoy es la lucha. Tal y como dijo Míkel, escribe poesía y punto. Y nos habla del amor, del paso del tiempo… Y lo más importante, sus poemas son como es él, muestra su punto de vista, muestran su día a día, el nuestro, el de todos.

Y sin embargo, sus poemas son intimistas.
Y después de esa fantástica presentación dio la palabra a Ibon.


No era la primera vez que venía a Pamplona, ya lo había hecho hace algunos años con uno de sus anteriores libros, pero sí era la primera vez que venía al Bosquecillo, la primera vez que veía nuestros ventanales sinónimos de poesía. La primera vez que miraba a través de nuestros ojos expectantes.

Comenzó leyendo un texto que había escrito para la ocasión, en el que desnudaba su alma y se presentaba sin tapujos, sin adornos que recargaran un texto ya de por sí bello. Un texto duro, sincero, cercano y real. Un resumen de su vida, de sus experiencias.

Nos acercó a él con frases tan bellas como:

he llorado por dentro el recuerdo de tiempos pasados sin saber si fueron mejores.
He aprendido del silencio a escuchar, a decir solo lo importante y a escribir las emociones de obreros y barricadas…
…suelo llorar ante las derrotas que nos infringen cada día…
…me he rebelado contra el viento y sus molinos…

Un cúmulo de sensaciones me recorrían mientras le escuchaba con atención, captando la esencia de cada letra, de cada frase, de cada párrafo bien hilvanado y compuesto de momentos vividos, de experiencias, unas solitarias y otras en compañía.

De esa lucha que proclama en sus poemas. Si él lucha cada día, como no lo va a plasmar en sus poemas, había dicho Míkel unos minutos antes.

Cuando vino hace tres años habló de que quería escribir en euskera para que lo leyera su hija y porque es la lengua que ama.

El poemario tiene cinco partes y sigue un patrón. Comienza con un poema en castellano (sin traducción al euskera) y termina con un poema en euskera (sin traducción al castellano). Las tres partes que están en medio lo componen poemas que están plasmados en castellano y en euskera.

El prólogo es en castellano y está escrito por Enrique Cabezón. Bella introducción para un exquisito libro.

Y el épilogo, como no podía ser de otra manera y siguiendo esas pautas que componen el libro, está escrito en euskera, aunque en esta ocasión si lo ha traducido. Pablo Müller le aconsejó que lo hiciera para que todo el mundo pudiese disfrutar de esas palabras.

PARTE I:

MI OTRO YO.

Se compone de un solo poema de amor dedicado a su pareja. De hecho es un acróstico precioso, escrito con dulzura. Deleita al lector con cada palabra, con cada verso escrito con delicadeza. Está escrito como ya he apuntado anteriormente solo en castellano.


PARTE II:

PRESUNCIÓN.

Nueve poemas componen esta parte. En ellos hay una búsqueda interior. Es una parte con rasgos de metaliteratura.

                                                                            4.- POESÍA

                                                       La poesía es un puente
                                                        entre la realidad
                                                                  y la pasión
                                                                que permite contemplar
                                                               las dos orillas.                              
                                                                                     (Presunción de conciencia: Ibon Zubiela)


PARTE III:

CONCIENCIA.
Compuesta al igual que la anterior de nueve poemas, es la más social de todas. La que nos lleva a la actualidad, a los sucesos y hechos que nos rodean. A esa realidad cruda con la que nos despertamos cada mañana y que sigue ahí cada noche.

                                 13.- SUELO SOÑAR JUÁREZ
                                                                   … suelo soñar
                                                                           los muros de la vergüenza
                                                                         que perpetúan y acorralan
                                                                        las diferencias abisales
                                                                       de la historia y el hambre
                                                                      sin más futuro que el ayer…
                                                                                                         (Presunción de conciencia: Ibon Zubiela)

PARTE IV:

ZAPATOS AJENOS.

Como las dos anteriores, consta de los mismos poemas, en castellano y en euskera. Ésta es la parte más intimista del poemario. Son poemas escritos desde dentro, desde la emoción, desde una mirada íntima que saca al exterior. Desde el dolor que a veces se acurruca en el interior de uno mismo.

                            28.- INSOMNIOS

                                             …La lluvia no es suficiente
                                                  para limpiar los ojos
                                                de neutrales individualidades
                                                y ver más allá de los ombligos
                                               construir un tanque de tormentas
                                              alejadas de las trampas de los espejos…
                                                                                                 (Presunción de conciencia: Ibon Zubiela)


PARTE V:

IPAR ORRATZA.

Esta quinta y última parte contiene un único poema en Euskera sin traducción al castellano. Es un poema de amor a la lengua que ama.

                                29.- IZKUTUTAKOA

                              euskarak
                                                            koloretako nortasuna oparitzen digu
                                                          euskalduna izan nadin
                                                        euskaraz hitz egiten
                                                                                                  (Presunción de conciencia: Ibon Zubiela)


Es un poemario escrito con mucho mimo y cuidando cada detalle. Es una delicia leerlo y observar su composición. Todo en este libro tiene su porqué. Está hecho a conciencia, meditado. El autor ha pensado en todo, incluido ese bolígrafo con tinta gris metalizada que resalte en la hoja negra al firmar el libro dedicándonos unas bonitas palabras que den más vida si eso es posible, a este libro.

Después de hablarnos del libro, de sus vivencias, de todo lo que le ha impulsado a escribir, nos deleitó declamando unos poemas.

Envolviéndonos en un ambiente en el que solo estábamos él y nosotros.
Ajenos a los ruidos externos.
Ajenos a cuanto ocurría tras los ventanales.



Atrapados por el sonido de una voz, por el sentimiento de unos versos.
Tras los cristales la luz de la tarde comenzaba a difuminarse dejando paso a la noche, a una luna que intuíamos. Dejando constancia de ese tiempo que no para de correr.

Se dio paso al último micro abierto de la temporada.

Con un cambio de dinámica esta vez. Comenzó Mikel recitando unos poemas que no eran suyos. Eran de una persona que ha estado ahí desde el principio. Detrás de la barra del bar. Escuchando cada viernes nuestros poemas. Soñando con recitar algún día los suyos.

Esa persona era Nadia, la camarera. Es búlgara y no domina bien el castellano. No se atreve a recitar todavía. Nos dedicó unas palabras. Dijo que no escribe bien pero que tiene mucho sentimiento, el mismo que ha plasmado en los poemas que ha declamado Míkel Sanz. También dijo que la preocupación no le dejaba hablar. Realmente era la emoción quien le impedía expresarse.

Fueron instantes especiales. En los micrófonos abiertos hay muchos. Son momentos improvisados que no se olvidan y le dan esa magia a las veladas poéticas.

Y como siempre, fuimos compartiendo nuestros versos, captando imágenes que no solo queden en la retina. Diluyendo emociones que nos traspasaban.

Y al final, Ibon declamaría un último poema.
El que pondría fin a la velada.
El que cerraría la temporada.
El que abriría nuestro corazón y nos dejaría con la sonrisa en los labios.
El que no sonaría a despedida porque nunca decimos adiós.



“…me gusta la luz que come sombras, por eso, tan solo poseo la certeza inútil de quien ha vivido y la decisión inquebrantable de no rendirme.”
                                                                              IBON ZUBIELA: 19/06/2017

                                                                          EL BOSQUECILLO - PAMPLONA