TÍTULO:
RECONSTRUCCIONES.
AUTORA:
ISABEL HUALDE.
POETAS
COLABORADORES: Isabel Rivas, Marina Aoiz, Mikel Sanz, Teresa Ramos, Iosu
Moracho.
“Si la poesía de las preguntas es
una de las características de Reconstrucciones,
otra es la búsqueda de la belleza como parte de la verdad, aun la más dura, aun
la más terrible”.
(Del prólogo de Pablo Müller:
REIVINDICACIÓN DE LAS ARAÑAS POETAS)
“Al lector le resultará difícil no
sentirse “atrapado” en su lectura, ya que se ha de implicar en cada uno de sus
versos, en cada una de las palabras que Isabel Hualde nos regala y con las que
nos interpela”.
(Del prólogo de Ana Martínez
Mongay: OTRA VISIÓN ACERCA DE RECONSTRUCCIONES)
La
vida está hecha de pequeños momentos que no hay que pasar por alto. Pequeños
instantes que se engrandecen cuando se comparten y se acaban convirtiendo en un
todo que forma parte de nuestra efímera existencia.
Precisamente,
son esos los que hacen que percibamos las cosas de manera distinta. Los que nos
dejan constancia de que de no haber estado ahí, nuestra vida tendría lugar en
una realidad paralela con visos de irrealidad. Una irrealidad consumida en una
rutina que no sabríamos muy bien cómo definir. Y sabemos que, gracias a esos
pequeños grandes momentos, somos diferentes, sentimos de manera distinta y agradecemos
que sea así.
El
pasado lunes, Isabel Hualde presentó su cuarto poemario, RECONSTRUCCIONES, en La Casa de la Juventud, en Pamplona. Reconstruirnos es lo que hicimos esa
tarde noche mientras la escuchábamos. Reconstruirnos es lo que hizo ella
mientras nos hablaba de su libro y recitaba alguno de sus versos.
Lo
hicimos para comprender mejor la vida.
Para
despertar de un sueño que no nos dejaba dormir.
Para
dolernos de una desgracia ajena que hicimos nuestra porque los poemas de Isabel, calan hondo.
Porque
Isabel, cala hondo en los poemas.
Y
transmite en su escritura aquello que los silencios no dicen, aquello que las
palabras callan. Lo que los sentimientos gritan y el alma recoge en un eco que
resuena sin cesar.
La
tarde del lunes fue especial, emotiva, apoteósica. Estábamos reunirnos allí, en
torno a Isabel. Arropándola y dejando que nos arrullara con su voz y sus
versos.
Se
apagaron las luces y se encendió una pantalla, que presidía el escenario. Tras
ella, José Luis Iriarte comenzó a tocar el piano. Una música sobrecogedora y
bella compuesta por él mismo mantuvo nuestra atención en las palabras proyectadas.
Unas palabras que danzaban ante nuestros ojos al compás de esa melodía. Y lo
hacía con esa belleza incorpórea que nos trasladaba a otro lugar. A un lugar
menos confortable que aquel en el estábamos, un lugar que a menudo nos mira de
frente mientras nosotros esquivamos esa mirada.
En
nuestra retina se iban reflejando las imágenes acompañadas de alguno de los
poemas recogidos en el libro.
Todos,
bellos.
La
mayoría, tristes.
Reales.
Igual
que la vida, porque están sacados de ella, inspirados por ella.
“ …nuestro futuro se
diluye hacia atrás
sabemos que las calles de ayer
y las calles de hoy
nunca serán las calles de mañana…”
(Del Poema: Campo de Refugiados
RECONSTRUCCIONES: ISABEL HUARTE)
RECONSTRUCCIONES: ISABEL HUARTE)
Me
impactaron esos versos y se quedaron grabados en mi memoria. Mientras los leo pienso
que los releeré en el futuro para que no se vayan de ahí.
Continuaban
las imágenes.
Se
escuchaban las últimas notas.
Se
iba extinguiendo la luz de la pantalla.
Se
iluminó la mesa en la que estaba sentada Isabel Hualde, muy bien acompañada por
Pablo Muller y Ana Martínez Mongay, uno a cada lado. Ambos encargados del
prólogo del libro y de la introducción del evento.
Comenzó
Ana. Nos habló de Isabel, de su biografía, de la grandeza de su persona, de la
inmensidad de sus poemas. Hizo un recorrido por las tres partes que componen el
poemario.
Comentó
que en las dos primeras hay un tema común: el sufrimiento a los más débiles. En
la tercera parte en cambio se da un giro.
Según palabras de la propia Ana Martínez Mongay:
La
poeta parece encontrar su aurora
Continuó
diciendo que la obra recogía las vivencias personales de la autora. Y que en ella se acercaba a la poesía social.
Después
de una presentación emotiva que analizó en profundidad el poemario y la
trayectoria de la poeta, le tocó hablar a Pablo Muller, que empezó su
intervención recitando los dos primeros versos del poema Campo de Refugiados:
“Como
si una puerta giratoria
abriera la opción de otro paisaje”
Dijo
frases muy hermosas que están recogidas en el Prólogo de este libro que ha
escrito de manera bella y con mucho significado:
Isabel
Hualde construye esa magia desde el lugar de las preguntas.
Preguntas
que se alumbran desde la humildad de quién sabe que no tiene respuestas, que
este mundo no tiene respuestas al dolor.
Recuerdo
que horas después, en mi casa, en el silencio de la noche, recordé esas
palabras y la fuerza con la que las dijo mientras leía el poemario. Me imaginé entrando por esa puerta giratoria y
traspasando el umbral de unas letras que me llevaban al otro lado del espejo. Y
me dejé llevar por lo que veían mis ojos al leer y por las imágenes que sin
esfuerzo aparecían ante mí. Los poemas de este libro son muy visuales.
Impregnados de dolor y de verdad. También de esperanza.
Y
entonces se dio paso a Isabel, protagonista de la velada. Ella y su libro.
Juntos.
Formando
una unidad indisoluble e indiscutible. Apuntó que poco le quedaba por decir, ya
que Pablo y Ana habían dicho casi todo. Estaba feliz. Me pareció notar un
ligero temblor en su voz fruto de esa visible emoción que la embargaba. Tuvo palabras de agradecimiento para los que estábamos allí. Dio las gracias en especial a sus compañeros del grupo "Ángel Urrutia" del Ateneo Navarro que han participado en el libro y a los presentadores del evento que habían hecho una introducción cercana, sincera y entrañable.
Y
nos habló de esas tres partes que componen el libro:
I
DIARIO DE LAS FRONTERAS:
Centrada
en las fronteras y sucesos que vemos en televisión nos sumerge en esa realidad
dura a la que no podemos dar de lado. En todas esas personas que huyen de su
país buscando un refugio que no siempre encuentran. En esos refugiados que van
llegando y no siempre son bien acogidos.
Desde la solidaridad es posible
cambiar las cosas. Estamos interconectados, lo que afecta a unos a la larga
afecta a todos -dijo.
Los
soñadores resistieron
Protegiendo
con sus cuerpos rotos
Los
cristales heridos de la memoria
-este no es vuestro país-
y
los que quedaron ¿estarán vivos
o
serán una sombra de otra sombra
entre
los escombros de la noche?...
(Del poema: CUANDO TE
PREGUNTEN
ISABEL HUALDE:
RECONSTRUCCIONES)
II
SI PUDIERAN DANZAR. Es un homenaje a las muertas de Juárez. Es una parte dura. Los
versos tienen voz propia y cualquier comentario que hiciera parecería
inapropiado.
… la niebla ha venido
Para
quedarse entre los huesos
dí
un sí o un no
pero
no permitas
que la negritud de los cuervos
se
extienda sobre tu casa
el
periódico estremece y la
lluvia
se niega a caer
la
niebla ha venido y ha venido
para quedarse.
(Del poema: JUÁREZ
ISABEL HUALDE:
RECONSTRUCCIONES)
III
RECONSTRUCCIONES. Contó Isabel, que esta parte es la más esperanzadora. No
olvida el agradecimiento a los poetas que han colaborado con ella. Compañeros
de batallas poéticas, amigos siempre, colaboradores en un libro escrito desde
muy adentro.
Declaró
que necesitaba ayuda para levantar tanta destrucción, ella solo no podía hacerlo,
no se sentía con fuerzas, así que pidió ayuda a esos compañeros poetas y ellos
se la brindaron. Entre todos dieron forma a esta tercera parte en la que se
vislumbra un rayo de esperanza ente tanto nubarrón negro.
Lo
hermoso no necesita disfraz
Buscar
la puerta o resolver el enigma
Con
el que otros hubieran podido atravesar
-fatídica atracción-
El
metal infranqueable
(Del poema: LA
ALAMBRADA
ISABEL HUALDE:
RECONSTRUCCIONES)
Y
entonces, expuso que ella se expresaba mejo con la poesía y pidiendo permiso se
lanzó a recitar.
Imagen cedida por Isabel Hualde |
Declamó
poemas de cada parte. Cada uno de los versos nos acarició la piel y nos arañó
el alma.
Versos
que sangraban.
Que
se clavaban dentro.
Versos
que no podremos olvidar.
Pidió
a los poetas colaboradores que subieran a declamar con ella. Y fue algo único.
Cada uno en su estilo, con su manera de declamar, con sus letras cargadas al
hombro. Una carga que fueron soltando poco a poco y rellenó esos huecos vacíos que había dentro de nosotros,
asistentes hipnotizados por el hechizo de la poesía.
Como
siempre, he leído cada poema despacio, recreándome en su belleza,
sumergiéndome en esa cruda realidad. Pensando en ello como no lo había hecho
antes. Con la certeza de releerlo en el futuro.
Para
terminar, recitó ABRACADABRA. Lo hizo con el eco de los poetas a su espalda, al
unísono.
No
encontré entonces las palabras para expresar lo que estaba sintiendo al
escucharlos. No las encuentro tampoco ahora.
Con
una sola basta:
E S P E C T A C U L A R
Y
pasó el tiempo sin que fuéramos conscientes de ello. Sin reparar en la rapidez
con la que se movía a nuestro alrededor. Atrapados en un instante que no
queríamos que pasara.
Pero
todo pasa. Tiene que hacerlo para que podamos continuar nuestro camino, para
vivir el comienzo de nuevas historias, para ver nuevos amaneceres y despedir al
sol de nuevo.
Unas
últimas notas musicales.
Sin
más palabras, se apagaron las luces.
Se
escucharon los aplausos.
Dijimos
adiós sin decirlo.
Y salimos de ahí, teniendo una visión del mundo diferente de la que teníamos al
llegar. De la que tendremos a partir de ahora.
Enhorabuena Isabel, Quién hubiera podido estar en esa. Me menuda cuadrilla tienes detrás, de las mejores que he visto en mucho tiempo, enhorabuena también por eso y por el prologuista. Todo un grupo de buen hacer y con un corazón y una pluma de oro cada uno de ellas. Ya tengo ganas de tener ese libro en mis manos.
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